La conversión de unidades es el proceso de transformar una medida de una unidad a otra dentro del mismo sistema o entre diferentes sistemas de medición. Existen tres sistemas principales: el Sistema Internacional (SI) o métrico, utilizado en la mayoría del mundo; el sistema imperial, utilizado principalmente en Estados Unidos; y sistemas tradicionales como las unidades chinas, que aún se usan en contextos específicos.
Para longitud, la unidad base del SI es el metro, con submúltiplos como el centímetro (1 m = 100 cm) y múltiplos como el kilómetro (1 km = 1000 m). Las conversiones más comunes son centímetros a pulgadas, metros a pies y kilómetros a millas. Para masa, el kilogramo es la unidad base, con conversiones frecuentes como kilogramos a libras y gramos a onzas.
La conversión de temperatura es especial porque las escalas tienen diferentes puntos cero, no solo diferentes tamaños de grado. Celsius (°C) establece 0° en el punto de congelación del agua y 100° en el punto de ebullición. Fahrenheit (°F) usa 32° para congelación y 212° para ebullición. Kelvin (K) es la escala absoluta donde 0 K es el cero absoluto (-273.15°C).
Para área, las unidades comunes son metros cuadrados, hectáreas (1 ha = 10,000 m²) y acres (1 acre ≈ 4046.86 m²). Para volumen, el litro es la unidad métrica estándar, mientras que los galones estadounidenses y británicos son diferentes: el galón estadounidense es aproximadamente 3.785 litros y el británico 4.546 litros.
Para almacenamiento de datos existe una distinción importante entre unidades binarias y decimales. Tradicionalmente se usaba el sistema binario donde 1 KB = 1024 bytes, pero los fabricantes suelen usar el sistema decimal donde 1 KB = 1000 bytes. Esto explica por qué un disco duro de 1 TB (decimal) muestra aproximadamente 931 GB en un sistema operativo que usa binario.